Alimentación y descanso

Una dieta saludable es uno de los pilares básicos en torno a los que gira tu descanso. Nos referimos a tener un buen equilibrio en tus comidas y en los nutrientes. Para tener una dieta compensada, es importante que sepas como distribuir las comidas. ¿Qué propuesta te recomendamos para que tu dieta no te impida dormir bien?

El desayuno, energético y saludable. La primera comida del día debe ser consistente y mantenerte activo, para afrontar el día con las pilas a tope. Nunca subestimes ni dejes escapar el desayuno: es el momento del día que te da fuerzas para los nuevos retos que afrontarás a lo largo del día.

La comida, vital. Si tomas un snack a mitad mañana, que este no te haga llegar sin hambre a la hora de comer. La comida supone el antes y el después en tu día, y es recomendable que sea un fuerte aporte de nutrientes. Durante la comida no solo recuperas las fuerzas de la mañana, sino que también coges combustible para afrontar la tarde de la mejor forma posible. Apuesta por las frutas y por las verduras, ya que la OMS recomienda tomar 5 porciones diarias.

Cena ligero. Si no quieres pasar una mala noche, préstale especial atención a la cena. Es importantísimo que apuestes por una cena ligera y huyas de comida copiosa o con alto contenido en grasa, que pueda evitar que concilies el sueño fácilmente. La mejor opción será una cena rica en proteínas baja en grasa.

Las cinco comidas, bien repartidas. Los snacks a mitad mañana y a mitad tarde deben servirte para equilibrar los nutrientes a ingerir. Que estas paradas sean breves y que sirvan para complementar las tres comidas principales. Te aconsejamos que tu almuerzo o tu merienda sea una pieza de fruta, para así completar la carga de frutas y verduras recomendables cada día.

Alimentación y descanso

La alimentación y tu descanso, como dos pilares básicos de tu buena salud, son dos hábitos que van de la mano y que debes cuidar. Si una alimentación equilibrada conduce a un buen descanso, debes saber que al revés pasa exactamente igual: un mal descanso te lleva a una dieta desequilibrada. La falta de sueño te produce grelina, conocida como la hormona del apetito, y que aumenta tu deseo de comer grasas e ingerir comida rápida. En conclusión: cuidar tus hábitos de descanso y de alimentación es cuidar tu salud.

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