Comparativa entre bases tapizadas y somieres

A la hora de renovar nuestro equipo de descanso, analizamos minuciosamente las distintas alternativas de las que disponemos para los colchones. No es para menos, puesto que la variedad, tanto de materiales, como de precios o sensaciones es verdaderamente amplia. Sin embargo, hay un elemento también muy importante al que no prestamos mucha atención y que resulta igualmente determinante para nuestro descanso. Se trata del soporte del colchón.

Muchas personas invierten relativamente altas cantidades de dinero en un colchón de alta gama para acabar colocándolo sobre un soporte antiguo, en malas condiciones o no apto para el nuevo colchón. Como consecuencia, no consiguen disfrutar de los beneficios de su nueva cama, o mucho peor, dañan el nuevo colchón en el que tanto han invertido.

Para poder saber si contamos con un soporte adecuado para nuestro colchón, es imprescindible conocer las diferencias entre las bases tapizadas y los somieres. A simple vista, es muy fácil poder distinguirlos. Las bases tapizadas se componen de una tabla completa sobre la que reposa el colchón, mientras que los somieres tienen lamas entre las que queda un espacio libre. En lo que al descanso se refiere, la principal diferencia es que los somieres ofrecen una gran transpirabilidad, mientras que las bases tapizadas dan mejor soporte al colchón, evitando deformaciones del mismo.

Tradicionalmente, los somieres han sido más utilizados, puesto que garantizaban una correcta transpiración de los colchones, incluidos los de espumación o viscoelástica que tienen una menor transpirabilidad que los de muelles. Hoy en día, tanto los colchones como las bases tapizadas han evolucionado, por lo que se ha mejorado la transpirabilidad de ambos. Desde Maxcolchon, como fabricante propio, garantizamos que todos nuestros colchones son aptos para ser usados con nuestras bases tapizadas. Al utilizar una base, se garantiza un mejor soporte al colchón y se evitan deformaciones prematuras.

No obstante, los somieres continúan teniendo ciertos beneficios. En primer lugar, siguen siendo la opción más adecuada para zonas o viviendas con mucha humedad debido a la mayor transpirabilidad que ofrecen. De igual modo, son recomendables para colchones más antiguos, especialmente de látex o viscoelástica, que puedan tener una menor transpirabilidad. Los colchones con núcleos de látex son los que cuentan con una menor transpirabilidad y suele recomendarse que se combinen con somieres. Otro de las diferencias de contar con un somier es la elasticidad que aportan las láminas. Con esta mayor elasticidad, las camas tienen un mayor efecto rebote, mientras que las bases tapizadas resultan más firmes y rígidas. En este sentido, hay somieres que incorporan un mayor número de lamas, para una mayor suspensión, o incluso tacos con los que poder ajustar la elasticidad o firmeza de cada lama pudiendo así establecer distintas firmezas para distintas partes del cuerpo.

Las bases tapizadas suelen conformarse con un tablero y una estructura de tubo acerado. El tablero se tapiza con distintos tejidos. Para garantizar una correcta transpirabilidad, se tapizan con tejidos como el 3D o Dry-feel.

Tanto las bases como los somieres pueden combinarse con canapés. Los canapés son soportes para colchones que cuentan con un cajón que aporta un extra de almacenamiento en el dormitorio. La tapa del canapé, que se abate para dar acceso al espacio de almacenaje, puede estar compuesta por una base tapizada o por un somier de láminas. Otra variante de camas son las articuladas. En este tipo, se pueden elevar o inclinar distintas partes para que resulte más cómodo realizar distintas actividades, como leer, ver la televisión o levantarse. Para las camas articulables, encontramos también variantes con somieres o bases tapizadas.

Si continúas con dudas y no sabes por cuál opción optar, no dudes en consultar con nuestro equipo de expertos asesores del descanso.

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