Diferencias y ventajas entre bases tapizadas y somieres

 

 

Si estás buscando renovar tu cama, es probable que te estés planteando si debes optar por una base tapizada o un somier de lamas. Este tipo de soportes, que son los más habituales para colchones, presentan diferencias obvias entre ellos que debes conocer si no deseas acabar tomando la decisión errónea.

Los somieres de lamas son la solución tradicionalmente más habitual gracias a la mayor transpiración que aportan. El espacio que separa a cada lama permite a los colchones contar con una mejor ventilación que resulta imprescindible para los modelos de colchones más antiguos. Debido a los materiales y tejidos utilizados, los colchones han tendido siempre a contar con una baja transpirabilidad, lo cual facilitaba la creación de humedades y ácaros. El inconveniente de los somieres de lamas es que una gran parte de la superficie del colchón queda sin ningún tipo de soporte, por lo que resulta más fácil y común que se produzcan deformaciones y hundimientos.

Más recientemente ha proliferado la utilización de bases tapizadas como soporte para las camas. Contar con una tabla firme y plana como apoyo para el colchón garantiza un soporte uniforme, que difícilmente permitirá que el colchón se deforme por su lado inferior. La desventaja que las bases tapizadas presentan respecto a los somieres es su menor capacidad para transpirar. No obstante, hoy en día la mayoría de colchones cuentan con una mayor transpirabilidad por lo que las bases tapizadas se han convertido en muchas ocasiones en el soporte más indicado.

Para saber si un colchón es apto para una base tapizada o si por el contrario sería más recomendable un somier es necesario conocer su composición interna. Los colchones con núcleos de muelles son aquellos que permiten una mayor transpiración y que, por lo tanto, prácticamente todos son aptos para utilizarse con bases tapizadas. Además, los muelles aportan a los colchones una alta capacidad de rebote, por lo que también se benefician de la firmeza de las bases y no tanto de la elasticidad que aportan las lamas.

En el caso de los colchones de espumación, como la mayoría de viscoelásticos, su transpirabilidad va a depender en gran medida de la densidad de las espumas y la visco. A mayor densidad, menor es habitualmente su transpirabilidad, aunque ésta se puede ver aumentada gracias a distintos tratamientos. En la mayoría de casos, los colchones viscoelásticos actuales continúan siendo igualmente compatibles con bases tapizadas. En zonas costeras o con mucha humedad quizás debas considerar optar por un somier.

Por último, los colchones de látex son los que cuentan con una menor transpirabilidad. Por esta razón, los núcleos de este material suelen contar con multitud de perforaciones. Dependiendo del fabricante, los colchones de látex pueden ser aptos para su uso sobre bases tapizadas, como es el caso de Maxcolchon. No obstante, si cuentas con una base o colchón antiguo la opción más recomendable es la de somieres de lamas.

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