Aprende a dormir boca arriba

Mar 15, 2018 | SALUD, TE ACONSEJAMOS | 0 Comentarios

Un alto porcentaje de la población adulta sufre dolores crónicos, especialmente en músculos y articulaciones. Mientras que los dolores pueden ser muy variados, dormir adecuadamente puede resultar determinante para conseguir aliviar la mayoría de dolencias. De acuerdo con los expertos, la posición en la que se duerme puede marcar la diferencia entre levantarse como nuevo o dolorido.

La mayoría de personas tiende a dormir de lado y, aunque esto no tiene por qué ser un problema para todo el mundo, sí que puede ser la razón por la que te levantas con dolores de hombros o caderas. Además, diversos estudios defienden que dormir sobre el lado derecho también puede desencadenar en ardor de estómago.

Obviamente, si eres de los que les gusta acostarse de lado y duermes como los ángeles no necesitas cambiar de postura. Pero, si llevas un tiempo despertándote con dolores y molestias planteátelo. Tienes que ponerle remedio y puedes empezar por probar a cambiar de postura.

Muchos dolores de espalda se deben a una mala postura

Aunque es poco habitual, dormir boca abajo es mucho menos recomendable que dormir sobre un costado. Una de las partes que más sufre durmiendo en esta postura es el cuello y las vértebras. Para poder respirar correctamente, se suele girar la cabeza hacia uno de los lados lo que aumenta las posibilidades de levantarse con dolores.

La opción más recomendable para poder evitar la aparición de dolencias es dormir boca arriba. Descansar sobre la espalda es además la posición más natural. Al encontrarse la cabeza más elevada que el cuerpo también se reduce las posibilidades de sufrir ardor de estómago. Para asegurarte que duermes en la postura correcta, presta atención a la almohada. Elige una almohada que eleve tu cabeza para mantenerla a la misma altura que el cuerpo.

Si llevas toda la vida durmiendo en la misma postura, es posible que no te resulte fácil cambiar ahora. Para ello, no queda otra que acostarse boca arriba y colocarse trabas que te dificulten o molesten si cambias de postura. Puedes probar a colocarte alguna almohada bajo las rodillas o incluso algún elemento que te moleste si te das la vuelta. Pero al final, como todas las costumbres es una cuestión de práctica e insistencia.