¿Qué almohada es mejor para niños?

03 de diciembre de 2017

Preparar y decorar la habitación de un niño recién nacido es un proceso que muchos padres toman con entusiasmo. Llegados a la parte de vestir la cama, hay una serie de cuestiones que debes tener en cuenta. Para empezar, tu bebé no va a necesitar almohada en sus primeros años. Al pasar de la cuna a la cama, se recomienda una almohada relativamente firme y no muy alta.

Como padre es normal que te encuentres especialmente atento al cuidado y comodidad de tu bebé. No obstante, cualquier elemento especialmente mullido en la cuna es un posible peligro de ahogo. Los recién nacidos tienen muy poco control sobre su cabeza y cuello y no serían capaces de cambiar de postura en el caso de que una almohada mullida les bloquease la nariz y boca. Por ello, se recomienda que duerman sobre superficies relativamente firmes y se evite el uso de almohadas.

El momento de introducir la almohada a tu hijo es entre los 2 y 3 años, cuando se produce el cambio de la cuna a la cama. En este caso se recomienda una almohada firme y no muy alta. El riesgo de ahogo a esta edad es mucho más bajo. Realmente, un niño no necesita almohada hasta que sus hombros no sean más anchos que su cabeza, por lo que probablemente tampoco necesiten almohada al cambiar de la cuna a su primera cama. En muchas ocasiones, simplemente se trata de hacerles ver que su cama es igual a la de sus padres.

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