¿Cada cuánto debo cambiar mi almohada?

13 de diciembre de 2018

Diariamente, pasamos cerca de 8 horas diarias durmiendo, por lo que es necesario tener en cuenta la importancia de una correcta higiene para nuestra almohada. No obstante, a diferencia de la durabilidad recomendable del colchón, que se ubica entre los ocho y los diez años, la almohada no tiene una duración media. El indicador de cuando deberemos cambiar de almohada se fija cuando ésta deja de rendir al máximo de sus prestaciones.

Un indicador de que tienes que cambiar de almohada es cuando deje de ser cómoda, ya que una almohada incómoda te priva de un buen descanso y puede conducirte a malas posturas, lo que acaba traduciéndose en lesiones y problemas cervicales. Si una almohada deja de ser un buen soporte para tu descanso, que no permite ofrecerte un reposo cómodo y beneficioso para tu descanso, está dejando de ser útil.

Otro punto importante para evaluar el cambio de tu almohada es el desgaste que ésta ha sufrido. Si percibes que ha empezado a tener rasguños en la superficie y en la composición y algún punto de rotura, no dudes: es recomendable que la cambies. Punto y aparte merecen las alergias que una almohada pueda causarte. Si tu almohada te produce alguna reacción alérgica, es una señal inequívoca de que debe cambiarla por una que no te produzca ninguna reacción.

Para cuidar mejor de tu almohada, y que así pueda seguir ofreciéndote el mejor descanso, es recomendable complementarla de una funda protectora. En estos casos, el tejido Tencel suele ser la mejor opción. Este tejido destaca por su protección ante los líquidos y demás residuos, por lo que es un excelente complemento.

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