¿Cómo mejora nuestra salud al hacer la cama?

28 de noviembre de 2018

Hacerse la cama no es solo beneficioso para el orden y la estética del dormitorio, sino que también es bueno para la salud. Dormir en una cama arreglada mejora el cuerpo físicamente, y tiene una explicación. Una superficie con arrugas y altibajos genera puntos de presión en la espalda, que puede desencadenar en contracturas y problemas musculares, según el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid.

Los problemas con la salud no terminan ahí. Dormir en una cama que no está hecha, y cuyas sábanas no están bien preparadas impide un descanso perfecto, ya que pueden desarroparte. Destaparte en pleno sueño nocturno enfría el cuerpo del durmiente, lo que puede llevar a resfriados y constipados por no haber descansado adecuadamente. Dormir en una cama que garantice un descanso perfecto es imposible si no la hacemos cada noche.

Hacer la cama es una acción también necesaria por razones higiénicas, ya que evita la acumulación de polvos y demás residuos sobre ella. En el plano mental, contar con la cama hecha mejora dos aspectos: evita la tentación de acostarse de nuevo y aporta paz al entrar en la habitación. En resumen, hacerse la cama cada mañana es un acto de organización y de pausa que permite mejorar la rutina diaria.

La pereza o la falta de tiempo son dos de los peores enemigos para hacerse la cama en cada mañana. Es importante saber sobreponerse a este hecho desde pequeños, por lo que es más que recomendable en los padres y madres enseñar a sus hijos la importancia de hacerse la cama por las mañanas como tarea rutinaria.

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