¿Por qué los niños quieren dormir con sus padres?

13 de octubre de 2018

Es habitual ver a los niños de menos de 10 años querer dormir en la cama de sus padres. Tiene una explicación: la soledad y la oscuridad y la sensación de desprotección ante ella hace que los niños no puedan dormir con facilidad sin sus padres, según estudios expertos. Cabe recordar que los niños suelen tener pesadillas donde están presentes los personajes misteriosos y fantásticos que de una manera u otra han vivido, elementos que ayudan a esa sensación de sentirse desprotegidos.  

Este apego para dormir con los padres se desarrolla a partir de los 2 años, cuando dejan de ser bebés y empiezan a desarrollar un apego y un afecto especial por sus padres. Es importante saber que sus padres son los principales protectores a ojos de los niños, que en una edad infantil no se ven capaces de afrontar esos miedos asociados con el sueño nocturno. Pese a que tener un buen descanso en esas edades es vital para el crecimiento diario, es recomendable evitar que los niños acaben durmiendo con sus padres, salvo en situaciones excepcionales en las que el niño necesite una atención constante y mayor de la habitual.

En casos generales, es recomendable dejar que el niño duerma solo, ya que así aprenderá a que debe hacerlo así siempre, y se evita la mala costumbre. No obstante, todo va por fases: de 2 a 4 años es normal que busquen más ese apego, mientras que de 5 a 7 lo más recomendable es empezar a enseñarles a dormir solos, para que a partir de los 7 años tengan esa cierta independencia. ¿Cómo conseguir que duerman solos aquellos que se resisten? Será cosa de ser constantes: establecer rutinas, generar hábitos, ayudar a afrontar los miedos y factores de estrés o ser estrictos a la hora de ceder la cama son algunos de los comportamientos a seguir por los padres.