Tipos de protectores de colchón

Entre la ropa de cama, uno de los elementos fundamentales que no puede faltar en tu dormitorio es el protector de colchón. Este protector, también denominado cubre colchón, es la pieza que se coloca directamente sobre el colchón para conservarlo respecto a polvo, humedad o ácaros. Es importante tener en cuenta que el colchón es un producto higiénico sobre el que pasamos un tercio de nuestro tiempo. Es necesario mantenerlo en unas condiciones óptimas para evitar una deterioración que pudiera tener una repercusión negativa sobre nuestra salud. Además, protegiendo debidamente el colchón, conseguirás alargar la vida útil del mismo.

El protector de colchón no debe confundirse con la sábana bajera, puesto que, aunque pueden tener una apariencia similar, tienen funciones distintas. La sábana bajera, como parte del juego de sábanas, está pensada para estar en contacto directo con nuestro cuerpo y debe lavarse con una periodicidad semanal aproximadamente. El protector de colchón debe ubicarse directamente sobre el colchón y bajo la sábana bajera. Al no tener un contacto directo con el protector, no será necesario lavarlo con tanta asiduidad.

Si atendemos a la forma de los protectores, podemos distinguir principalmente dos tipos distintos de cubre colchones. Los hay que cubren al colchón por completo, como una funda, y que se cierran con cremallera, por otro lado encontramos un segundo tipo que cubren la parte superior y costados y quedan fijados con una goma, al igual que las sábanas bajeras.

Si cuentas con un somier y consideras que la parte inferior puede entrar en contacto con polvo y similares, quizás prefieras optar por un protector que cierre por completo. Si por el contrario tu cama se compone de una base tapizada o canapé, no necesitarás cubrir la parte inferior del colchón y un protector ajustable resultará también más cómodo.

En cuanto a las características del cubre colchón, las principales a las que debemos prestar especial atención son la transpirabilidad e impermeabilidad. Es importante que el protector sea transpirable para garantizar la correcta transpiración del colchón y evitar la creación de humedades y bacterias. Todos los protectores con los que trabaja Maxcolchon son transpirables. Dependiendo del material utilizado y la forma en la que se compone, unos protectores resultarán más transpirables que otros, como es el caso de la funda transpirable 3D, que resulta especialmente transpirable y, por tanto, muy recomendable para personas calurosas. Otros materiales, también transpirables, utilizados en los protectores de colchones son el algodón o las fibras sintéticas como el poliéster.

El segundo factor a tener en cuenta es la impermeabilidad. Un protector impermeable consigue proteger completamente al colchón ante cualquier líquido o fluido que se pueda verter sobre la cama. Tradicionalmente, los protectores impermeables no eran transpirables y por lo tanto resultaban incómodos y generaban calor al dormir. Hoy en día, gracias al tejido Tencel, puedes proteger tu colchón completamente sin renunciar a la transpirabilidad.

El Tencel es una fibra artificial que se elabora a partir de la pulpa de madera de árboles como el eucalipto, por lo que es muy sostenible. Además, es un material reutilizable, por lo que el impacto del mismo en el medio ambiente es mínimo. La ventaja del uso de tejido Tencel en los protectores de colchones es que son capaces de combinar transpirabilidad e impermeabilidad. La funda protectora Tencel consigue proteger totalmente el colchón ante cualquier tipo de líquido o fluido corporal, como el sudor. Además, el tejido Tencel tiene un tacto especialmente suave y resulta un 30% más resistente que el algodón. Frente al algodón, también presenta otro beneficio, puesto que ni se arruga ni se encoge y se puede lavar en la lavadora sin problema.

Si tienes cualquier duda sobre qué protector de colchón se adapta mejor a tus necesidades, no dudes en contactar con nuestro equipo de expertos asesores.