Cómo dormir mejor cuando el calor aprieta

Sep 12, 2024

El verano suele ser una estación deseada porque tradicionalmente cogemos unas merecidas vacaciones, y desconectamos del trabajo. Pero verano también significa la llegada del calor, y lo que eso supone de cara a conciliar un buen sueño, algo que afecta al disfrute de las vacaciones, pero también y de forma notable, a nuestra actividad diaria si estamos trabajando.

Aunque calor y verano están unidos, es incuestionable que asistimos a un cambio climático, en el que las temperaturas veraniegas van batiendo récord año tras año, afectando cada vez más a nuestro sueño. Lamentablemente empezamos a familiarizarnos y sufrir también las denominadas noches tropicales, tórridas o infernales, en función de la temperatura mínima nocturna que alcanzamos.

¿Por qué dormimos mal con calor?

La respuesta es simple: nuestro cuerpo necesita enfriarse un poco, es decir, bajar su temperatura ligeramente, para iniciar el estado de sueño. Pero cuando la temperatura ambiental es elevada, este proceso de enfriarse para conciliar el sueño es una tarea ardua, por lo que empezamos a sufrir la primera dificultad para dormir.

La temperatura ambiental ideal para dormir está entre 17-19ºC, pero es posible hacerlo entre 20-25ºC. Cuando superamos los 25ºC y no digamos en las noches infernales, con 30ºC de mínima, dormir resulta realmente complicado.

Además nuestro cuerpo regula la temperatura, digamos que tenemos un termostato interno que la controla, pero durante la fase REM, que es una de las cuatro fases que componen un ciclo de sueño, deja de funcionar. Por lo cual en condiciones de calor ambiental elevado nos despertaremos por la noche, es decir será difícil no solo conciliar el sueño, sino también mantenernos dormidos y tener un sueño continuo.

¿Soluciones más allá de aire acondicionado?

Imagino que la respuesta de muchas personas a la pregunta de cómo afrontar el calor para dormir sería la de usar el aire acondicionado. Y aunque es una solución en principio eficaz, puesto que se trata de enfriar el dormitorio mientras dormimos, quizás no sea la más adecuada por varios motivos.

Por una parte, están los problemas de sequedad de mucosas que suele comportar el uso del aire acondicionado durante la noche, además de un excesivo enfriamiento y cambio de temperatura (relacionado con lo que comentaba de falta de funcionamiento del termostato corporal durante la noche).

Más allá de esto, es cierto que el aire acondicionado es efectivo, pero no deja de ser una solución que no está económicamente al alcance de todos, más bien de una minoría, consume bastante energía, y aunque se pueda pagar, no es sostenible para el planeta.

Teniendo en cuenta estos aspectos, voy a proponeros soluciones y pautas para todos sin excepción, más sostenibles y efectivas, para logar afrontar estas noches calurosas y lograr un mejor sueño.

¿Qué podemos hacer para intentar dormir cuando el calor aprieta?

Teniendo en cuenta lo que os comentaba antes, hay tres áreas en las que podemos hacer cosas que faciliten la conciliación del sueño pese al calor y que son:

Cambios en el dormitorio y sus accesorios

El lugar donde dormimos puede marcar la diferencia a la hora de afrontar el calor por la noche, aquí tienes algunas propuestas:

1. Busca qué habitación de la casa es la más fresca. No siempre es posible trasladar el dormitorio o el colchón de sitio, pero si no es tu caso, adelante, es una buena solución provisional.

2. La luz del sol es la que calienta, así que es fundamental mantener el dormitorio en oscuridad total durante el día. Tras levantarte y hacer la cama, baja persianas totalmente, como si fuera una cueva. Si sigue entrando luz, o no dispones de ellas, utiliza mantas aislantes reflectoras en los cristales para conseguir oscuridad total. Es un material barato y muy efectivo.

3. Antes de acostarte levanta la persiana e intenta crear en la casa ventilación cruzada con otras ventanas de la casa. Es uno de los sistemas más antiguos y eficaces. Si te molestan luz y ruidos que se cuelen por la ventana, no dudes en usar antifaz y tapones.

4. Utiliza ventiladores de techo en el dormitorio. Son bastante asequibles y su consumo es muy bajo, aún funcionando toda la noche. La brisa que generan seca la sudoración y contribuye a enfriar el cuerpo, siendo una alternativa sostenible y eficaz frente al aire acondicionado. Si dispones de aire, enchúfalo solo 10 minutos antes para refrescar, y luego pasara al ventilador.

5. Usa ropa de cama transpirable. El material sintético como el poliéster, retiene y produce calor. Intenta dormir sobre sábanas de algodón. Existen también fibras naturales frescas como el bambú o la seda. Su coste es muy superior, pero una magnífica opción si puedes permitírtelo.

6. Usa prendas o pijamas en la misma línea, siempre fibras naturales al 100%. Dormir desnudos es una opción también, ya que facilita la eliminación de calor a través de la piel sin barreras con ayuda de la ventilación.

7. Gira tu almohada al ratito de acostarte para sentir el frescor en tu cabeza. Infórmate también sobre almohadas, ya que hay materiales que resultan más frescos que otros en contacto con la cabeza.

8. Cerciórate de que tu colchón esté en posición verano si tiene esa posibilidad, y utiliza fundas de colchón transpirables. Huye de las fundas plásticas que convierten tu cama en una sauna. Como en el caso de las almohadas, hay materiales en los colchones que son más o menos adecuados para el calor. Antes de renovar tu colchón infórmate sobre ello.

Conoce cómo funciona tu cuerpo, tu fisiología, y ponla de tu parte al dormir

Nuestra fisiología o funcionamiento corporal, puede resultar clave para facilitar, o al contrario sabotear nuestro sueño en las noches calurosas. Toma nota:

1. No hagas ejercicio vigoroso por la noche, te activa y no solo, aumentarás tu sudoración. Pero haz ejercicio si puedes por la mañana, facilita el sueño.

2. Limita la exposición a luz intensa tras el ocaso y por la noche. Usa una iluminación cálida en el salón y dormitorio. Si dispones de reguladores de luz, son todo un acierto.

3. Date una ducha templada 1-2 horas antes de dormir, sí templada. Aunque te parezca raro, relajará tus músculos, al contrario de una fría que te activa, y además provocará una vasodilatación, para disipar calor a través de tus extremidades, ayudando a bajar temperatura y conciliar el sueño.

4. Un baño de pies en agua templada puede ser una alternativa a esa ducha y tiene efecto similar. Hay quien lo sustituye por posar los pies sobre botella de agua caliente o el uso de calcetines. En ese caso retíralos tras unos minutos para que se elimine el calor a través de los pies.

5. Pulveriza tu cuerpo en la cama con agua, pero sobre todo refresca tu nuca y tu frente. Ten a mano un pulverizador o un paño mojado.

Nuestros comportamientos de día y de noche

La noche empieza a prepararse desde que nos ponemos en pie, y muchos de nuestros comportamientos pueden interferir en nuestro sueño, agudizando la dificultad añadida que tenemos por el calor.

1. Mantente bien hidratado durante todo el día. Bebe mucha agua, no esperes a la noche para beber. Si te mantienes bien hidratado en el día, no necesitarás beber en exceso de noche, lo cual puede alterar tu sueño por la necesidad de levantarte al baño.

2. Limita el consumo de alcohol por la tarde/noche. El alcohol nos deshidrata, además de fragmentar el sueño, y además permanece en sangre manteniendo sus efectos varias horas tras tomarlo. Cambia a otro tipo de bebidas en esas horas para evitarlo.

3. Cuida las comidas, sobre todo las cenas saladas, grasas y de difícil digestión. Una buena digestión contribuye a facilitar el sueño. Y cuida el horario de cena. Un horario tardío impide el tener la digestión hecha antes de acostarnos y añade una dificultad extra al desafío de dormir.

4. Respeta los horarios. Dormir es una actividad rutinaria, y la alteración de horarios levantarnos o acostarnos, lleva a una desincronización de nuestros ritmos. La regularidad horaria es la base de un buen sueño, a pesar del calor.

5. Una siesta resulta muy reparadora, y si el calor no nos ha dejado dormir bien puede resultar conveniente hacerla para darnos una inyección de energía. Pero su duración no debe extenderse más allá de 20-30 minutos, es más, 15 minutos pueden ser suficientes. Alargarlas puede provocar que nos levantemos cansados y desorientados, y lo peor es que puede quitar la presión del sueño por la noche, impidiendo conciliar el sueño ya no por el calor.

Como habrás visto hay muchas cosas que podemos intentar para que las altas temperaturas no nos impidan el necesario sueño para afrontar el día. Algunas recomendaciones podremos aplicarlas, otras serán más difícil y algunas imposible. Pero intenta hacer todo lo que esté en tu mano, seguro que algo puedes modificar, y tu sueño te lo agradecerá.

Piensa que el verano no es eterno, pasará, y hemos de intentar disfrutarlo, cuidando que nuestro sueño sea lo mejor posible, a pesar del calor.

Silvia Gismera | Dra. Psicología de la Salud, especialista en salud, sueño y gestión del descanso. Profesora del Máster de Medicina del Sueño en TECH School of Medicine. Profesora del Máster de Dirección y Gestión Sanitaria en la UNIR.
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Equipo Maxcolchon

En Maxcolchon llevamos más de dos décadas dedicándonos a mejorar la calidad del descanso de miles de personas. Nuestro equipo está formado por especialistas en sueño, ergonomía y producto, que trabajan día a día para ofrecer información veraz, práctica y basada en la experiencia real de quienes conocen el descanso por dentro y por fuera.

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