El ritmo de vida que llevamos actualmente provoca que nuestros días se alarguen más de lo que deberían. Son muchas las personas que se ven influenciadas por esto, y se ven obligadas a alargar sus horarios de comidas y cenas. Esto resulta bastante común especialmente en estudiantes y en las personas que trabajan hasta tarde, muchas de las cuales acaban cenando a horas intempestivas.

Sin embargo, acostarse nada más cenar puede no ser muy beneficioso para nuestro organismo. Si alguna vez has probado a irte a la cama con la cena todavía en la garganta, habrás notado que resulta complicado poder conciliar el sueño. La digestión de los alimentos dificulta el sueño, especialmente si se trata de cantidades abundantes.

¿Qué dice la ciencia sobre esto? Parece que acostarse después de cenar no resulta una buena idea. Según la investigación, el tiempo de espera entre terminar de ingerir alimentos por la noche e ir a dormir debería ser de aproximadamente una hora y media, como poco. Esto se debe a que, por la noche, el gasto calórico es mínimo.

Así, la energía que gastamos de la cena ingerida será casi nula, por lo que se recomienda cenar ligero y al menos un par de horas antes de irse a la cama. Sin embargo, hay otras razones aún más importantes por las que deberías respetar estos horarios.

Por un lado, la idea de que si vamos a dormir directamente después de la cena engordamos más no es del todo cierta. No importa tanto cuándo comemos sino qué comemos. Si bien es cierto que, si ingieres muchas calorías a la hora de la cena, no tendrás tiempo de consumir las calorías. Así, los expertos recomiendan que la cena no suponga más del 15 o 20 por ciento del total del aporte calórico diario.

Alimentos que podrían ser beneficiosos para descansar bien son aquellos que contienen triptófano. Este es un aminoácido que facilita la aparición de la serotonina y la melatonina, hormonas que intervienen en el sueño. Podemos encontrarlo en el yogurt, la leche, las almendras, el plátano, la avena, etcétera.

¿Qué problemas pueden surgir si nos vamos a dormir justo después de cenar?

Tras comer, nada puede parecer más apetecible que acostarse, sin embargo esto solo hará que complicar la digestión. Al estar tumbado, el ácido del estómago puede ascender por el esófago. El resultado es una muy molesta sensación que además dificulta el sueño y resulta perjudicial para tu salud.

Otra razón de peso para que esperes un par de horas antes de ir a dormir es que, de lo contrario puedes estar incrementando tu riesgo de sufrir un derrame cerebral. Al parecer, el reflujo de ácido gástrico puede generar apneas de sueño, las cuales aumentan las probabilidades de derrames cerebrales.

Investigaciones acerca de este fenómeno

En 2018 fue conocido el estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona, en España, que indicó que comer tarde por la noche causa inflamación en el cuerpo y altera los niveles de azúcar en sangre.

El médico que dirigió el estudio, Manolis Kogevinas, mencionó que la gente que come tarde y se va a la cama poco después, no metabolizará sus alimentos y no descansará bien por la noche. Así, el médico sugiere que comer dos horas antes de acostarse podría reducir el riesgo de cáncer de mama y de próstata, de acuerdo con sus hallazgos.

Según la dietista Susie White, del British Association for Applied Nutrition, “la cena es la última comida del día, y es importante porque, al dormir, pasarás cerca de ocho horas sin comer nada”.

En resumen, aunque la cena es una de las comidas importantes del día y no tenemos por qué escatimar con la cantidad de comida en este momento de la noche, es importante que tengamos en cuenta el espacio de horas estrictamente necesario que hemos de dejar entre la cena y el momento de acostarnos. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá, al menos con el tiempo.