No eres tú, es tu colchón

Sep 5, 2020 | TE INFORMAMOS |

Vuelves a mirar la hora en el reloj del despertador que yace sobre tu mesita de noche. Marca las 3:58 y el colchón vuelve a estar empapado de sudor. Han pasado exactamente cuatro minutos desde lo miraste la última vez y cuarenta desde que te despertaste a las 3:08. Por alguna extraña razón que aún no atinas a comprender, es la quinta noche consecutiva que te desvelas sin saber muy bien por qué. Pero eso no es solo lo peor. Ni siquiera el hecho de que la alarma vaya a sonar en tres horas. No, lo peor es que cada vez que te despiertas en mitad de la noche lo haces con unos dolores increíbles que oscilan entre las piernas, las caderas, la espalda y el cuello. Como si te hubiera pasado un camión por encima, cuando realmente lo único que hiciste fue ir a la oficina a trabajar. Menos mal que, en un brote de inspiración, por fin has caído en la causa principal de este malestar convertido en insomnio: ha llegado el momento de cambiar tu colchón. Pero, ¿podrás aceptarlo o demorarás la decisión?

No temas. No dudes. No mires atrás. Ha llegado la hora de cambiar tu colchón

Si noche tras noche no paramos de dar vueltas en la cama, sudamos más de lo necesario o nos despertamos cada día con dolores de espalda, el problema está claro y debe ser señalado. Tu viejo colchón ha dejado de adaptarse a ti y es hora de acudir al mercado en búsqueda de esos nuevos modelos que se han visto favorecidos de una revolución tecnológica que ha puesto patas arriba la industria del descanso.

Producido por el desgaste y el deterioro que conlleva el paso del tiempo o porque no ofrece las prestaciones que realmente necesitamos, la sustitución de un antiguo modelo por un nuevo colchón debería ser tan importante como comprarse un nuevo coche o mudarse de piso. Porque cuando hablamos de colchones nos estamos refiriendo a nuestra salud.

Látex, espumación, viscoelástica… La composición de los colchones ha evolucionado tanto que no se ha dejado ni un perfil por atender. A diferentes niveles, hoy en día puedes encontrar en marcas como Maxcolchon modelos cuya firmeza oscila de la nada al todo, con el único objetivo de adaptarse a las diferentes complexiones, fisionomías y necesidades especiales. Si tu problema no guarda relación con los niveles de firmeza y tienen más que ver con el tema de la transpiración, Maxcolchon te ofrece modelos que te transportarán a Noruega si eres de los calurosos que no para de sudar por la noche.

La era de los viejos colchones de muelles ruidosos y una tela azul con motivos en forma de rombos solo es una fotografía gastada y en color sepia. Porque, además de la transpiración, la firmeza, el material con el que se han compuesto o las dimensiones, también hay que atender a factores como el desgaste y la higiene. El día a día, la proliferación de ácaros, bacterias, moho y polvo, la caída del cabello, el derramamiento de líquidos e incluso el mal uso, han podido deteriorar tu viejo colchón hasta convertirlo en un festival de suciedad.

Las señales son infinitas pero la respuesta es única. Lo mejor que puedes hacer por ti y por tu salud es acudir a alguna de las más de 70 tiendas físicas que Maxcolchon tiene repartidas por todo el territorio nacional y dejarte llevar por las sensaciones de probar cada uno de los colchones que veas. Y, si eres más de la navegación y la compra online, en nuestra página web encontrarás toda la información necesaria, el catálogo completo con productos y hasta un simulador de compra que te recomendará justo lo que estás buscando.