
Los colchones evolutivos son un invento de bloques modulares independientes en forma de “minicolchones” que se van uniendo conforme el niño va creciendo. Aunque a primera vista pueden parecernos una idea o concepto útil para nuestro pequeño, la verdad es que no son los colchones más adecuados para alguien que está en fase de desarrollo. ¿Quieres saber por qué?
Tres motivos por lo que descartar los colchones evolutivos
Desgraciadamente, los colchones evolutivos no cuentan con las prestaciones óptimas que los más pequeños necesitan para su descanso diario. A continuación, te damos algunas razones que debes conocer:
Colchones para niños de 3 a 10 años
En esta edad, los niños necesitan mayor libertad de movimientos, con lo que las medidas de su cama deben ser mayores. La firmeza según el peso no es un concepto estandarizado entre los fabricantes, cada uno hace su propia valoración. Es importante elegir colchones catalogados con firmeza intermedia, ya que tendemos a valorar demasiado la dureza y los niños, durante esta edad, cuentan con un peso bastante bajo, por lo que no necesitan la misma firmeza que un adulto.
El grosor recomendado para un colchón infantil es de entre 16 y 20 cm. para una comodidad óptima. Por lo tanto, un colchón de firmeza intermedia con una buena adaptabilidad es más recomendable durante estas edades. El colchón viscoelástico Chipre de Maxcolchon está especialmente diseñado para la infancia, adaptándose a cada etapa de su crecimiento.



