Dormir sin almohada

Feb 17, 2020 | TE INFORMAMOS |

A lo largo de la historia el concepto de almohada ha ido evolucionando. Sus orígenes datan de hace más de 9.000 años, concretamente en Mesopotamia y en el antiguo Egipto. Y es que este elemento del equipo de descanso ya aparecía en las tumbas de los antiguos faraones.

Parece pues que el uso de almohadas ha estado presente prácticamente en todas las sociedades. Por su parte, las dinastías chinas comenzaron utilizando almohadas tradicionales hechas con materiales como  la madera, la porcelana, el bronce o bambú y decoradas  minuciosamente con motivos de animales, plantas o personas. Al mismo tiempo, las clases más adineradas de las antiguas Grecia y Roma fueron renovando el uso de la almohada a través de materiales como la paja y las plumas, buscando así un mayor grado de confort.

Aunque a día de hoy las almohadas han evolucionado y las podemos encontrar en gran variedad de materiales y modelos, hay quienes todavía optan por dormir sin almohada. Esta elección personal depende en gran medida de los gustos de cada uno en el descanso. No obstante, esta decisión puede traer consigo una serie de beneficios.

Dormir sin almohada, o utilizar una de poco grosor, podría favorecer el hecho de adquirir una postura más natural de la columna vertebral, siempre y cuando se duerma boca arriba (lo cual no resulta recomendable en todos los casos). Si dormimos de lado, no utilizar almohada puede ocasionar dolores y lesiones en la articulación del cuello. Al dormir de lado el peso de la cabeza tiende a buscar donde apoyarse y el cuello adopta una posición brusca e indebida.

Hay quienes defienden que dormir sin almohada produce una mejora en el descanso y que consiguen dormir mejor sin ella. En definitiva todo ello dependerá de la posición que se adopte al dormir, ya que hay ciertas posturas en las que puede resultar más cómodo prescindir de ella. No obstante, lo más probable en el caso de no poder conciliar bien el sueño con una almohada y se considere el hecho de prescindir de ella se deba a la elección de la almohada incorrecta.

A la hora de elegir una almohada lo mejor es probarla antes de comprarla. Al igual que no tendría sentido comprar unas zapatillas sin antes haberlas probado y saber si se ajustan a la fisionomía de nuestro pie, con las almohadas es preciso hacer lo mismo.

Hay quien incluso defiende el beneficio de dormir sin almohada relacionado a la aparición de más arrugas en el rostro. Esto podría deberse al hecho de que la cara no se encuentre todas las noches diariamente apretada contra la almohada, en el caso de dormir boca abajo.

En definitiva, una de las razones más comunes por las que la gente prueba a dormir sin almohada es porque sufren molestias y dolores de cuello o cervicales. Los que se sienten más aliviados al retirar la almohada, obviamente repiten. De nuevo, se trata de una cuestión de elegir el grosor y la firmeza adecuadas en nuestra almohada teniendo en cuenta la postura en la que dormimos.

Es por esto que la elección de la almohada ideal para cada uno no es una decisión que debamos dejar al azar, dado que contribuirá en gran medida a la calidad de nuestro descanso diario. Además, si sufrimos algún tipo de problema de espalda o cuello, una buena almohada podría ayudarnos.

Almohada cervical

Para aliviar el dolor de cuello que pueda producirse por malos hábitos posturales durante la noche, lo mejor que podemos hacer es adquirir una almohada cervical para mejorar nuestro descanso y nuestra salud cervical.

Una almohada cervical se caracteriza por su curvatura en la parte central. Tiene un desnivel aproximado de 2,5 centímetros entre la parte alta y la parte más baja. Esta creada de forma ergonómica para adaptarse al cuello y prevenir molestias. Con esta curvatura se pretende evitar posturas forzadas para que las cervicales cuenten con un reposo adecuado. Otro rasgo importante en una almohada cervical es su composición viscoelástica, que se adapta a la forma del cuello con precisión, eliminando la presión y haciendo olvidar las dolencias cervicales.

Cuidarse de la cabeza a los pies es necesario para nuestro día a día. Elegir la almohada adecuada para cuidar las cervicales puede ser un primer paso para tener un descanso reparador y afrontar el día con buenos ánimos. Si pretendes adquirir una pero no tienes claro cuál es la tuya, te recomendamos que te acerques a una de nuestras tiendas y pruebes en persona cuál es la que mejor se adapta a tu cabeza y tus cervicales.