Riesgos del uso de las aplicaciones de sueño

Jun 9, 2020 | TE INFORMAMOS |

Actualmente es muy sencillo encontrar aplicaciones o dispositivos para monitorizar los sueños. Puede hacerse desde pulseras o relojes de actividad o smartphones. Su uso es cada vez más común para saber si se están realizando las adecuadas horas de descanso o si este se está llevando a cabo de la manera correcta. Son las conocidas como aplicaciones del sueño.

No son pocas las voces que se han levantado cuestionando la utilidad y efectividad de estas herramientas, si realmente son necesarias estas aplicaciones, o son fruto de una obsesión por experimentar el sueño perfecto.

Aplicaciones del sueño: en busca de la perfección

Este tipo de aplicaciones, dispositivos o herramientas se utilizan por un motivo muy claro: monitorizar el sueño de forma que tengamos la una completa información sobre cómo dormimos, y que esta nos ayude a optimizar el descanso. Como idea parece genial, pero en la práctica no siempre funciona como debiera o como sería de esperar.

Porque si la teoría de las aplicaciones del sueño está centrada en mejorar nuestro descanso, su práctica ya encierra en sí misma un grave problema: nos obligan a estar con el móvil en la cama, un acto que va en contra de cualquier recomendación relacionada con los buenos hábitos y la rutina del sueño. Diversos estudios ya han alertado de que esta praxis puede ser contraproducente, algo así como hacer ejercicios para adelgazar mientras se comen pasteles.

Y el problema no es solo la perversión de su praxis, es también la obsesión que está provocando en los usuarios de las aplicaciones del sueño la consecución de un sueño perfecto. Está tan extendida esta obsesión que padecerla ya cuenta con un nombre propio: ortosomnia.

Por otro lado, también teóricamente, las aplicaciones del sueño pueden detectar anomalías e irregularidades en el descanso, que pueden ser indicios de algún problema de salud, pero esto tampoco garantiza el éxito en la consecución de los objetivos de estos dispositivos, ya que no está nada claro que los datos que reflejan sean los correctos. Una información errónea puede ser más peligrosa que una ausencia de información. De todos es sabido que un reloj parado da correctamente la hora dos veces al día, mientras que con uno que tenga un mal funcionamiento nunca se sabrá la hora en la que se vive.

Así que, a primera vista, son tres los grandes problemas que surgen de las aplicaciones del sueño: una puesta en práctica contraproducente, una obsesión en los usuarios y una efectividad y credibilidad de los datos que arrojan que están seriamente en entredicho.

Aplicaciones del sueño: una efectividad más que dudosa

No está nada claro que las mediciones que realizan las aplicaciones del sueño, sus gráficas y porcentajes, se correspondan con la realidad. Lo que sí está más que claro es que provoca en sus usuarios unas preocupaciones e incertidumbres que pueden llegar a afectar a la buena calidad del descanso.

Son diversos los estudios, como los de las Escuelas de Medicina de las universidades Northwestern y Rush, realizados en el año 2017 que describen casos de personas que tenían un sueño regular y adecuado antes de utilizar aplicaciones del sueño, y que tras su uso comenzaron a tener problemas, debido especialmente a la dependencia que les provocaba.

Un caso paradigmático fue el de una mujer que acudió a su médico con una gran preocupación por los datos que arrojaba su pulsera de actividad, que indicaba que su eficiencia del sueño no alcanzaba ni el 60 % de promedio. La afectada fue sometida a diversos análisis y estudios, en los que se dejó claro que no padecía ningún tipo de problema más allá de la obsesión que le provocaban las aplicaciones del sueño. La mujer, sencillamente, afirmó que los especialistas estaban equivocados y que su pulsera tenía razón. Como ya se ha dicho, las obsesiones son muy malas y pueden llegar a obnubilar la mente.

Casos como este, y muchos más, son los que hacen que nos planteemos la eficacia de las aplicaciones del sueño. En el momento en el que le hacemos más caso a unos aparatitos antes que a unos médicos especialistas, y a nuestro propio cuerpo, algo va realmente mal. Una de las bases del descanso es la relajación, y es imposible alcanzarla si nos vamos a la cama con una dependencia obsesiva de unas aplicaciones cuyas bases científicas son más que cuestionables.