Descubre por qué nos tapamos por la noche aunque haga calor

Feb 27, 2020 | TE INFORMAMOS |

Hay muchas personas que tienen la necesidad de taparse para poder conciliar el sueño haga la temperatura que haga. Este hábito adquirido tiene una explicación científica muy sólida. ¿Y tú, también eres de los que no se separa de la sábana ni en agosto?

Aunque pueda parecer una simple manía a la hora de acostarse, es mucho más que eso. Y es que son muchas las personas que no pueden llegar a dormirse si no tienen algo para cubrirse por encima del cuerpo, no solamente en los meses más fríos, sino también aunque se encuentren en plena ola de calor.

Esto se debe a que no todos tenemos la misma temperatura corporal. Además, cuando nos dormimos, nuestra temperatura baja unas décimas de grado. Este fenómeno hace que tengamos una sensación de más frescor en la primera fase del sueño, según explica Francisco Javier Puertas (miembro de la junta directiva de la Sociedad Española del Sueño). Esto significa que, aunque haga calor, al producirse esta leve disminución en nuestra temperatura corporal, sentimos la necesidad y el auto reflejo de taparnos como mecanismo para ajustar la temperatura y que no siga bajando.

 ¿Por qué algunos necesitamos taparnos y otros no?

El ser humano, por lo general, se suele encontrar a una temperatura corporal entre los 36.3° y los 37.1°. Este rango sirve para detectar e identificar si el cuerpo tiene alguna anomalía o posible enfermedad. Además de esto, nuestro cuerpo posee la capacidad de regular su temperatura dependiendo del ambiente al que se encuentre expuesto. Este mecanismo de autorregulación de temperatura sirve para mantener nuestro organismo en un nivel estable y saludable.

Cómo ya hemos explicado, la necesidad de taparse no se reduce solamente a la temperatura ambiente, sino a la temperatura corporal de cada persona. Por ejemplo, podemos estar durmiendo en la misma habitación con otra persona expuestos a la misma temperatura y que uno de los dos sienta la necesidad de taparse y el otro no.

No obstante, aunque nuestra temperatura interna depende de muchos factores, uno de ellos es crucial; nuestro metabolismo. Un ejemplo de ello es que las personas con sobrepeso pueden llegar a tener dificultades en la regulación de su temperatura corporal, según el doctor Puertas.

Por otro lado, aunque la temperatura corporal sea el factor principal que nos lleva a taparnos hasta en verano, otro factor que nos puede empujar a hacerlo es el supuesto hábito adquirido desde que somos bebés. Desde pequeños hemos crecido con la costumbre de que nos tapen antes de dormir, por lo que es algo a lo que estamos acostumbrados y tenemos interiorizado como un hábito de sueño.

¿Qué pasa con la temperatura mientras dormimos?

Otro caso muy frecuente es que no necesites taparte al acostarte pero en mitad del sueño acabes envuelto entre la sábana. Esto es debido a que, en la segunda mitad del periodo de sueño (si solemos dormir ocho horas, a partir de las cuatro últimas), a nuestro organismo le cuesta regular la temperatura.

Los mecanismos corporales encargados de la termoregulación cuando dormimos se encuentran más inestables en comparación a cuando nos encontramos despiertos. Es por ello que durante el sueño profundo el organismo puede estar unas décimas más frío que de costumbre. Estos cambios de temperatura mientras dormimos encuentran la caída de temperatura más importante cuando nos encontramos en la etapa del sueño no REM.

Además, durante la fase de sueño REM nuestra temperatura corporal se ajusta a la temperatura ambiente a la que el cuerpo se encuentra expuesto. De esta manera, cuando estamos en lugares donde el clima es más extremo cabe mayor probabilidad de que nos despertemos mientras dormimos. Al final, lo que trata hacer nuestro organismo es actuar como mecanismo de defensa para sobrevivir en distintos entornos. ¿Y tú, eres de los que se tapa por la noche aunque haga mucho calor?