Cómo dormir rápido y profundo sin tener sueño

May 26, 2020 | TE INFORMAMOS |

¿Sabías que pasamos un promedio de 23 años de nuestra vida durmiendo? Dormir bien es primordial para poder llevar una vida productiva y sana. No obstante, algunas veces las preocupaciones, el estrés y el trabajo nos impiden conciliar el sueño por las noches.

5 técnicas para dormirnos más rápido y profundo

Si te cuesta coger el sueño, presta atención a estas técnicas que puede que te sirvan de ayuda para dormirte más deprisa, incluso cuando no tienes nada de sueño:

1. La ducha caliente antes de dormir

Este suele ser, a menudo, uno de los primeros consejos que se da a la gente con problemas para dormir por las noches. Esto se debe a que las duchas con agua caliente nos relajan y aumentan la temperatura de nuestro cuerpo, provocando así la disminución del ritmo en nuestro metabolismo. Por eso, puede resultar una buena idea tomar una buena ducha caliente antes de ir a la cama ya que nos puede ayudar a estar más predispuestos al descanso por acondicionamiento.

Para tratar de que esta técnica sea más efectiva, podemos ir a una habitación que esté más fría justo después de salir de la ducha. Debido al descenso repentino en la temperatura, se puede generar en nuestro organismo una mayor sensación de sueño.

La temperatura ideal para un dormitorio ronda entre los 16 y los 18ºC. Con esta temperatura, existe una mayor probabilidad de que el cuerpo se mantenga en temperatura neutral. Por ello, una buena opción puede ser airear nuestro dormitorio 10 minutos antes de acostarse.

2. La respiración diafragmática

Uno de los músculos centrales de la respiración es el diafragma. Este se encuentra por debajo de los pulmones y está conectado también con el abdomen. La respiración diafragmática aparece cuando conseguimos llenar los pulmones desde la zona más baja de los mismos (zona de las costillas). En estados de ansiedad pasa lo contrario, respiramos con la zona alta de los pulmones (zona del pecho) de manera superficial y acelerada. Si invertimos la forma de hacerlo y respiramos con la zona más baja, podremos conseguir un estado de mayor relajación. Además, al respirar de este modo, masajeamos con el diafragma los distintos órganos de nuestro aparato digestivo.

3. Usar el método 4-7-8

Aunque su nombre puede sonar un poco extraño, este procedimiento tiene cada vez más seguidores entre las personas con dificultades para dormir. Es una técnica de respiración que consiste en inspirar aire durante 4 segundos para seguidamente mantenerlo en los pulmones durante otros 7 segundos. Finalmente, iremos soltando poco a poco el aire de nuestros pulmones durante 8 segundos. Esta misma secuencia se tiene que repetir varias veces a fin de sentirnos poco a poco más relajados. Para que tenga más efecto, la podemos llevar a cabo una vez acostados y dispuestos a dormir.

4. Prescindir de las luces artificiales antes de ir a dormir

Más que una técnica, este es un consejo muy eficaz que puede ayudarnos cada noche al acostarnos. Y es que, a menudo, a la hora de ir a la cama nos pasamos un buen rato mirando el móvil, leyendo artículos, hablando por WhatsApp o simplemente navegando por distintas redes sociales. Esta costumbre es contraproducente si buscamos dormirnos lo más rápido posible.

El cerebro necesita desconectar para relajarse y poder entrar en las distintas fases del sueño. Además, la luz que emiten las pantallas de los dispositivos electrónicos (tablets, portátiles, smartphones…) confunde al cerebro, haciéndole creer que aún es de día y reduciendo la creación de melatonina, una de las hormonas del sueño.

5. Controlar nuestros hábitos antes de dormir

Además de adoptar técnicas que nos ayuden a dormir, también es importante vigilar la cantidad de alimentos que ingerimos por la noche. Cenar cada día a la misma hora y tomar una cantidad moderada de alimentos puede ayudarnos a dormir mejor.

Por último, también puede resultar contraproducente para conseguir un buen descanso el consumo de bebidas con cafeína, el tabaco y el alcohol (todavía más a partir de la tarde).