Por qué debes evitar la luz de las pantallas por la noche

Sep 22, 2020 | TE INFORMAMOS |

Ha ocurrido sin darnos cuenta. En 1995 veíamos a alguien por la calle con un teléfono móvil del tamaño de un castillo y nos reíamos de él (o nos quedábamos fascinados). Así entraron en nuestra vida. Y hoy, dos décadas después, tenemos tal dependencia de ellos y sus hermanos pequeños y modernos (tablets, smartphones…) que no podemos soltarnos ni cuando estamos en la cama. Porque seguimos obviando la influencia negativa que tienen en nuestro descanso y seguimos sin evitar la luz de las pantallas por la noche. Te explicamos los motivos por los cuales es de vital importancia huir de los dispositivos electrónicos y sus pantallas cuando se acerca la hora de dormir.

Por qué es importante que no arrojes luz sobre tu sueño

Hablamos de una dependencia total de unos dispositivos electrónicos que, más allá de las ondas o la radiación que aún son motivo de debate, lo que sí causan es una peor conciliación del sueño. ¿El motivo? La contaminación lumínica que transmiten. La incidencia de la luz de sus pantallas en nuestro descanso.

Ese repaso tardío a las redes sociales, el Whatsapp o las últimas publicaciones de algún youtuber, nos acaba provocando que, a pesar de estar ya en la cama, tardemos más de 30 ó 40 minutos en intentar dormir. Un inicio demasiado negativo para algo que debería ser confort, bienestar y calidad del sueño. Porque, según estudios publicados por prestigiosas universidades o revistas científicas, la luz artificial que emiten nuestros dispositivos electrónicos activan de manera irremediable nuestras neuronas cerebrales.

¿Qué significa esto? Que la luz que emite nuestro teléfono móvil o nuestra Tablet y a la que nos exponemos justo antes de dormir está alterando nuestros niveles de melatonina. Es decir, la hormona reguladora del sueño. Y, claro, todo ello provoca que tardemos mucho más tiempo en conciliar el sueño. Y el despertador no se altera; seguirás despertando a la misma hora al día siguiente independientemente de si has repasado las redes sociales durante un rato.

Aunque ya sabemos por otro tipo de estudios realizados que la luz azul de los teléfonos móviles podría estar dañando la salud ocular y nuestra vista, el problema también ha bifurcado en nuestro descanso. Porque, esa hora que nos estamos quitando por seguir dependiendo tanto de las pantallas, nos está quitando tiempo vital del sueño. Hasta la OMS lo dice: una hora de sueño menos nos afectará al día siguiente. Y lo hará a través de un peor rendimiento laboral, menos concentración en la realización de tareas, más riesgos y toma incorrecta de decisiones.

Pero aún hay más. Siguiendo esta pescadilla que se muerde la cola en un bucle sin fin, el acto inicial de acostumbrarte a la inmersión de dispositivos electrónicos a través de pantallas de luz y que va a derivar en menos horas de sueño (y de peor calidad), va a concluirse en un fin fatal: la aparición de enfermedades neurológicas y metabólicas tales como: cáncer, diabetes, accidentes cardiovasculares, depresión, diabetes o estrés.

Por último, y teniendo en cuenta que quizás sigas prefiriendo realizar ciertas tareas en horario nocturno y ya estando establecido en tu cama, una consecuencia negativa de calado más social y emocional: el rato que dedicas ya en la cama a navegar a través de tu smartphone no es solo tiempo que le quitas al sueño (y tu salud). También se lo estás robando a conversar con tu pareja y establecer una sana y bonita relación sentimental.