Razones por las que es buena la siesta

Mar 21, 2020 | TE INFORMAMOS |

Vamos a comenzar fuerte, rompiendo un mito. Y no, no vamos a negar que la siesta es buena, sino que vamos a aclarar primero cuál es su origen. Aunque siempre la hemos asociado a España, el uso de la siesta viene de la Antigua Roma. Una época en la que dividían los días en 12 horas y su comienzo dependía totalmente de la luz y la época del año. Es decir, la propia distribución de las horas no era la misma en verano que en invierno.

Pero lo que sí era recurrente cuando dividían los días en 12 horas es que justo en la mitad se encontraba “la hora sexta”. ¿Y a qué momento correspondía? Justo a la mitad del día cuando los rayos de sol tenían mayor impacto y, por tanto, hacía más calor. Era en esos momentos cuando los romanos realizaban una pausa en sus obligaciones, dedicando esta “hora sexta” al descanso y a dormir.

Posteriormente, fue San Benito Abad, un monje benedictino el que extendió su uso en territorio español, obligando al descanso, al reposo y al silencio en esa “hora sexta”. A partir de aquí, los españoles de la época abrazaron sus bondades de tal manera que llegó a nuestros días e incluso convirtiéndolo en una tradición española. Pero, ¿hasta qué punto es recomendable dormir una siesta después de comer?

Motivos por los que hacer la siesta (y no sentirnos culpables por ello)

La siesta está tan arraigada en España que hasta en Ador, un pequeño pueblo de Valencia, su uso es tan sagrado que su alcalde consagró el derecho a este tipo de descanso en 2015, de manera que todos los negocios y establecimientos cierran a las dos de la tarde, no abren hasta las cinco y la localidad debe permanecer en silencio.

Igual que con tantas otras cosas de la vida, la siesta puede ser beneficiosa si la realizas con lógica y un buen uso. Por ejemplo, y como punto principal, todos los expertos señalan que una siesta correcta nunca debería superar la media hora. Es decir, nada de esos sueños maratonianos de dos o tres horas con los que solemos matar las largas tardes de verano o los fines de semana. Por ello, lo mejor será hacer siestas que nunca superen esos 30 minutos y más bien se muevan entre los 15 y 20 minutos. De lo contrario, correrás el riesgo de despertarte atontado, tener la sensación de haber perdido el día (con su correspondiente desánimo y sensación depresiva después), cambiarás tu inercia del sueño y, por supuesto, dormirás peor cuando llegue la noche -sobre todo si ya tienes de por sí problemas de insomnio-.

A partir de esta premisa y tomando una siesta a primera hora de la tarde (según algunos expertos, hacerlo después de las cinco de la tarde afectará tu sueño nocturno), solo tendrás que preparar un entorno adecuado, en silencio, a oscuras y sin posibles distracciones como la del teléfono móvil.

Por tanto, los beneficios de una siesta después de comer, con el colchón adecuado (si lo haces diariamente en el sofá correrás el riesgo de padecer lesiones musculares y contracturas), podrían ser los siguientes:

Mejorará tu rendimiento por la tarde: si tienes turno partido o realizas quehaceres después de comer, lo harás más descansado.

– Notarás un mejor estado de ánimo y buen humor.

– Aunque no seamos animales, nuestro estado de alerta se activa en mayor nivel cuando hemos descansado correctamente.

– Mejor estado físico y menor grado de fatiga.

– Si cumples con las recomendaciones y no alargas las siestas más de los treinta minutos recomendados, disminuirás el riesgo de somnolencia por la noche.