Muy probablemente te ha pasado: te echas una siesta, o te vas a la cama algo cansado, y despiertas sobre un pequeño charco de babas. Si no a ti, seguro que conoces a alguien a quien le ha ocurrido esto más de una vez. ¿Te has preguntado alguna vez por qué ocurre esto? ¿Te ocurre a menudo? Si es así, puede que incluso te haya asustado y creas que puede ser un problema. Sea como sea, no tienes por qué avergonzarte y/o preocuparte: incluso puedes enorgullecerte de ello.

Y es que, cuando babeamos la almohada, esto significa que hemos alcanzado el sueño más profundo posible. Este se da en la conocida como fase REM (Rapid Eye Movement o movimiento ocular rápido en español. En este momento, ocurre una especie de desconexión de las funciones cerebrales que hacen que consigamos descansar profundamente.

Es aquí cuando la función de deglutir, conocida como tragar saliva, deja de ocurrir. Por eso babeamos, el cuerpo no puede tragar saliva en ese momento, así que la saliva se escurre por nuestra boca mientras dormimos.

Entonces, ¿babear es una buena señal en el descanso?

Sí lo es. Así lo afirman los expertos. Si nos quedamos dormidos y babeamos, entonces significará que tenemos una buena calidad de sueño (algo que, naturalmente, es beneficioso para la salud). Claro que esto puede resultar desagradable para algunas personas, especialmente para aquellas con las que compartimos cama.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que babear, aún no siendo una práctica especialmente estética a la hora de dormir, quiere decir que hemos descansado lo suficientemente bien. Y que, por lo tanto, no hay por qué preocuparse.

¿Babear está relacionado con algún problema?

Así, definitivamente aquellos que babeamos la almohada o el cojín podemos quedarnos tranquilos, el babeo significa que nuestro descanso ha sido completo.

El único inconveniente que podría verse relacionado con el babeo al dormir es la apnea del sueño. Este trastorno del sueño hace referencia a las pausas en la respiración cuya duración puede variar. Tienen mayor importancia médica aquellas que duran más de 10 segundos. Incluso pueden haber pausas que sean de 60 o 120 segundos.

En este trastorno del sueño se debe a la existencia de un colapso total o casi total (en este caso, hipopneas) en el interior de la faringe. Sin embargo, estas pausas en la respiración no provocan que el corazón deje de latir, cuando ocurre esto último, entonces hablamos de una parada cardiorrespiratoria.

Esta afección puede diagnosticarse en un estudio del sueño, mediante una polisomnografía, esto es, un estudio del sueño que mide nuestras funciones corporales mientras dormimos. Lo esencial, en el caso de la apnea del sueño, es comprobar la respiración del paciente.

El babeo en el caso de los más pequeños

En el caso de los niños babear es algo muy natural. De hecho, corresponde a una etapa por la que necesariamente han de pasar todos los niños. Se trata de la fase oral, de los 3 a 4 meses de vida, los niños babean. Si conoces a algún bebé sabrás que incluso juegan con su saliva, haciendo pompas y sonidos.

La baba en los niños también puede deberse a una infección de la garganta o la boca, pero hemos de tener en cuenta que en un principio se trata de una práctica totalmente normal.

Infecciones relacionadas con el babeo

El babeo también puede deberse a algunas infecciones en adultos. En ellas, puede producirse un exceso de saliva provocando así el babeo. Además, el babeo también puede deberse a trastornos del sistema nervioso que dificultan la deglución. Incluso algunos medicamentos también pueden causar este exceso de saliva del que hablamos, que puede derivar en el babeo.

De cualquier manera, si no tenemos otros síntomas, no tenemos por qué preocuparnos: babear al dormir es totalmente sano, incluso recomendable: ¡Esperamos que babees tu almohada dado que entonces tu descanso será óptimo!