Tipos de viscoelástica

Con su llegada, la viscoelástica supuso una auténtica revolución en el mundo del descanso. La imagen de una mano que deja su huella sobre el colchón dio la vuelta al mundo y los colchones viscoelásticos se convirtieron rápidamente en los más demandados. La viscoelástica no solo consigue adaptarse a la forma del cuerpo de los durmientes, sino que también consigue reducir presiones en músculos y articulaciones, además de mejorar la circulación de la sangre.

Desde su aparición, la viscoelástica ha evolucionado considerablemente. Si buscas colchones o almohadas viscoelásticas, te encontrarás ante múltiples variedades y nomenclaturas de este material que prometen características y cualidades muy distintas. Un mismo fabricante puede ofrecer una amplia variedad de colchones, en los que se emplean diferentes tipos de viscoelástica, pensando en las diversas necesidades de cada durmiente. Para poder elegir la opción que mejor se adapta a ti, conviene conocer las diferentes variedades que existen.

Densidad

Una de las distinciones básicas que deben tomarse en consideración a la hora de comparar dos viscoelásticas es su densidad. La densidad hace referencia a la cantidad de material que hay en un mismo espacio determinado. En el caso de la viscoelástica, la podemos medir en Kilogramos por metro cúbico. Así pues, podemos encontrar bloques con densidades que van desde los 20kg hasta los 90kg aproximadamente. Cuanto mayor es la densidad, más capacidad tiene la visco de adaptarse al cuerpo del durmiente y mejores son sus prestaciones para el descanso en general. Así pues, no se recomiendan colchones con viscoelásticas de menos de 50kg de densidad, puesto que su adaptabilidad es muy baja, especialmente para pesos adultos.  

Proceso de fabricación

Podemos establecer una segunda distinción atendiendo a los diferentes procesos de elaboración, según los cuales nos encontramos con tres tipos diferentes de viscoelástica.

  • Viscoelástica espumada. Se crea a partir de una composición química que se vierte en una superficie abierta y al reaccionar con el aire se expande. Tras este proceso, el bloque viscoelástico se corta en la medida deseada. El resultado es una viscoelástica más imperfecta y no tan suave como otras. De igual modo, cuenta con los poros más abiertos, por lo que facilita la entrada y salida de aire y resulta más transpirable.
  • Viscoelástica moldeada. En este caso la composición química se vierte directamente al interior de un molde. Los moldes pueden tener ya la forma y medida final del producto que se desea elaborar o pueden ser moldes más grandes de los cuales posteriormente se cortarán diversas piezas de viscoelástica. Al realizarse todo el proceso dentro de un molde con paredes, la viscoelástica resultante es más suave y compacta. El acabado es más suave y perfecto que la espumada y el poro más cerrado, por lo que resulta algo menos transpirable.
  • Viscoelástica inyectada. Se trata de aquella en la que se hace uso de un molde único para cada colchón o almohada. El coste es mayor y el acabado es muy perfecto y liso. No obstante, las sensaciones que ofrece en el descanso resultan muy similares a los de la viscoelástica moldeada, por lo que no es muy habitual encontrar productos con viscoelásticas inyectadas.

 

Tratamientos

Si has estado consultando catálogos de colchones o almohadas, te habrás dado cuenta que los bloques de viscoelástica tienen colores muy variados, desde intensos verdes a apagados grises. Esta variedad cromática se debe a los distintos tratamientos que se aplican en la actualidad a la viscoelástica. No hay que olvidar que la viscoelástica es un material que se inventó por parte de la NASA y que, por lo tanto, no estaba inicialmente pensado para utilizarse en el ámbito del descanso. El principal inconveniente que presentó la viscoelástica es su baja transpirabilidad, por lo que tiende a acumular el calor corporal y puede acabar generando la sensación de calor al durmiente. En consecuencia, se han ido desarrollando innovadores tratamientos que permiten una mayor disipación del calor. Destacamos los siguientes:

  • Grafeno. Podrás reconocerlo fácilmente gracias a su color grisáceo. El grafeno es un excelente conductor del calor. Este material se utiliza en colchones y almohadas para recubrir la capa superior de la viscoelástica. Con ello se consigue que el calor corporal se disipe por toda la superficie y no se acumule, generando calor al durmiente.
  • Las viscoelásticas que incorporan partículas de gel son también muy fácilmente reconocibles debido al tono azulado que presentan. El conocido como viscogel consigue evitar la molesta acumulación de calor típica de la viscoelástica estándar.
  • El uso de carbono en la viscoelástica es muy común, especialmente en las almohadas. Tiene la misma función que el grafeno y además le aporta un tono gris muy similar. Entre los beneficios del carbono se encuentra también su capacidad para absorber y reducir la electricidad estática y la no acumulación de malos olores.

 

Ten en cuenta que cuanto mayor es la densidad de la viscoelástica, no solo resultará más adaptable, sino que también aportará una mayor sensación de calor. Por ello, los tratamientos anteriormente mencionados resultan especialmente recomendables en estos tipos de colchones.

Un último elemento, que también deberás considerar a la hora de adquirir una almohada viscoelástica es si ésta se encuentra perforada. Como el propio nombre indica, las perforaciones no son más que simples agujeros que atraviesan de parte a parte a las almohadas y facilitan en gran medida su transpirabilidad.

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