Dormir con el perro es bueno o malo

 

Existen diversas teorías sobre si compartir la cama con tu perro es positivo o no lo es. El perro es un miembro más de la familia, y al igual que cada uno es libre de decidir si realizar o no colecho con un hijo, con nuestros peludos sucede los mismo. Al igual que otras tantas cosas en esta vida, existen una serie de ventajas y desventajas que resumiremos a continuación para que puedas sacar tus propias conclusiones.

PROS

 
 
  • Apego humano. Si hay una verdad innegable es que queremos con locura a nuestros pequeños, y por ello muchas veces nos apetece que estén a nuestro lado dándonos su cariño siempre, incluso cuando dormimos. Y efectivamente, no es malo quererles y demostrárselo.
  • Sensación de seguridad y protección. Muchas veces sucede que cuando una persona vive sola o ha experimentado algún episodio que le produce cierta sensación de inseguridad o intranquilidad durante la noche, buscan la sensación de protección y apoyo que genera su mascota, ya sea perro o gato. Este contacto puede a veces ayudar a conciliar el sueño.
  • Uno más de la familia. En familias con niños pequeños con las que se practica colecho es habitual que el perro quiera dormir también con el resto de la familia, y cuando no es así, exista cierta sensación de exclusión. Si es tu caso y detectas que tu perro está sensible por la llegada de un bebé a la familia, por ejemplo, es recomendable que le permitas temporalmente dormir cerca del dormitorio principal para evitar que se sienta aislado.

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CONTRAS

 
 
  • Apego animal. Aunque nosotros somos adultos y nuestro apego normalmente no llegará a ser enfermizo, en el caso de los animales sí puede llegar a serlo. Crear una vinculación especialmente fuerte con nuestros pequeños puede llegar a crearles problemas de dependencia, agresividad o depresión por motivos diversos si en un momento dado no podemos atenderles de la misma forma.
  • Higiene. Existe una realidad, y es que incluso el perro más limpio del mundo tiene gérmenes en su piel, saliva o pelo que pueden producirnos problemas de salud. A su vez, suelen ser un foco de alergias y un problema para las neumonías.
  • Interrupciones en el sueño. Aunque no es lo mismo dormir con un chihuahua que con un mastín, compartir cama con tu peludo puede producir interrupciones en tu sueño que no son nada recomendables para tu descanso.
  • Relaciones íntimas. Otro de los inconvenientes que se nos plantean en esta cuestión son las discusiones con la pareja por falta de intimidad en el dormitorio cuando es compartido. Si vives solo y duermes con tu perro, antes de invitar a tu pareja a vivir contigo, plantéate este asunto y deja clara tu postura para evitar conflictos.

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Si quieres leer más curiosidades y dudas existenciales sobre tu peludo, échale un vistazo a otras Life Questions sobre mascotas.

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